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sábado, 24 de julho de 2010

Poemas Victor Hugo








Nació en Besançon-Francia, el 26 de febrero del 1802. En está ciudad pasaría su infancia, salvo 4 años del 1808 al 1812 lo pasó en Madrid, su padre había sido nombrado comandante general. Educado por su madre, originaria de la levantisca región de la Vendée, leal al realismo, se va convenciendo poco a poco de las virtudes de la democracia («Crecí»), como demuestra a lo largo de su obra. En 1816 escribió en un cuaderno escolar: «Quiero ser Chateaubriand o nada», y a los 16 años publica su primera obra, Bug Jargal. Con apenas 18 años escribe “Han de Islandia”, obra maestra del romanticismo que causa gran sorpresa y consagra de inmediato al escritor. Luego publicó su libro de poemas, Odas, que apareció en 1821: cuenta entonces con veinte años y sus estudios en el Liceo Louis-le-Grand le permiten que pronto se dé a conocer. En 1819 destacó en los Juegos Florales de Toulouse y fundó el Conservateur littéraire, junto con sus hermanos Abel y Eugène, pero su verdadera introducción en el mundo literario se produjo en 1822, con su primera obra poética: “Odas y poesías diversas”. En el prefacio de su drama Cromwell (1827) proclamó el principio de la «libertad en el arte», y definió su tiempo a partir del conflicto entre la tendencia espiritual y el apresamiento en lo carnal del hombre. Fue un poeta, dramaturgo y novelista, considerado por muchos el más importante de los escritores románticos en francés. Su obra es muy variada: novelas, poesías, obras de teatro en verso y en prosa, discursos políticos en la Asamblea Nacional, y una abundante correspondencia. En 1862 escribió su gran éxito “Los Miserables”, magna obra de la literatura francesa y mundial. Durante su exilio conoció a Oscar Wilde y Hans Christian Andersen. Anteriormente había conocido a Alejandro Dumas y a Julio Verne. Murió en París, el 22 de mayo de 1885 a causa de una neumonía.
















POEMAS








A UNA MUJER



¡Niña!, si yo fuera rey daría mi reino,
mi trono, mi cetro y mi pueblo arrodillado,
mi corona de oro,
mis piscinas de pórfido,
y mis flotas,
para las que no bastaría el mar,
por una mirada tuya.
Si yo fuera Dios,
la tierra y las olas,los ángeles,
los demonios sujetos a mi ley.
Y el profundo caos
de profunda entraña,
la eternidad, el espacio,
los cielos, los mundos¡daría
por un beso tuyo!

Versión de L. S.




ALBORADA


Ya brilla la aurora fantástica,
incierta,velada en su manto de rico tisú.
¿Por qué, niña hermosa,
no se abre tu puerta?
¿Por qué cuando el alba
las flores despiertadurmiendo estás tú?
Llamando a tu puerta,
diciendo está el día:
"Yo soy la esperanza
que ahuyenta el dolor".
El ave te dice:
"Yo soy la armonía".
Y yo, suspirando,
te digo: "Alma mía,yo soy el amor".


Versión de F. Maristany



AYER, AL ANOCHECER



Las sombras descendían,
los pájaros callaban,
a luna desplegaba
su nacarado olán.
La noche era de oro,
los astros nos miraban
y el viento nos traía
la esencia del galán.
El cielo azul tenía
cambiantes de topacio,
la tierra oscura cabello
de bálsamo sutil;
tus ojos más destellos
que todo aquel espacio,
tu juventud más ámbar
que todo aquel abril.
Aquella era la hora solemne
en que me inspiro,
en que del alma brota
el cántico nupcial,
el cántico inefable del beso
y del suspiro,
el cántico más dulce,
del idilio triunfal.
De súbito atraído quizá
por una estrella,
volviste al éter puro
tu rostro soñador...
Y dije a los luceros:
"¡verted el cielo en ella!"
y dije a tus pupilas:
"¡verted en mí el amor!"

Versión de Salvador Díaz Mirón



CANCIÓN

Nace el alba
y tu puerta está cerrada
Hermosa mía,
¿a qué dormir?
¿Si se despierta la rosa,
no vas a despertar tú?
Mi lindo encanto
escucha ya,
a tu amante que canta
y también llora.
Todo llama a tu puerta bendita.
Dice la aurora:
«yo soy el día.»
Dice el pájaro:
«yo la armonía.»
Y mi corazón:
«yo el amor.»
Mi lindo encanto
escucha ya,
a tu amante que canta
y también llora.
Te adoro, ángel,
te amo mujer
Dios que me completó contigo
creó mi amor para tu alma.
Y mis ojos para tu belleza.

Versión de Rafael Pombo





LA MUJER CAÍDA


¡Nunca insultéis a la mujer caída!
Nadie sabe qué peso la agobió,
ni cuántas luchas soportó
en la vida,¡hasta que al fin cayó!
¿Quién no ha visto
mujeres sin aliento
asirse con afán a la virtud,
y resistir del vicio el duro viento
con serena actitud?
Gota de agua pendiente de una rama
que el viento agita
y hace estremecer;
¡perla que el cáliz de la flor derrama,
y que es lodo al caer!
Pero aún puede la gota peregrina
su perdida pureza recobrar,
y resurgir del polvo,
cristalina,y ante la luz brillar.
Dejad amar a la mujer caída,
dejad al polvo su vital calor,
porque todo recobra nueva vida
con la luz y el amor.



LA TUMBA Y LA ROSA


La tumba dijo a la rosa:
-¿Dime qué haces,
flor preciosa,
lo que llora el alba en ti?
La rosa dijo a la tumba:
-de cuanto en ti se derrumba,
sima horrenda,
¿qué haces, di?
Y la rosa:
-¡Tumba oscura
de cada lágrima pura
yo un perfume hago veloz.
Y la tumba:
-¡Rosa ciega!
De cada alma que me llega
yo hago un ángel para Dios.

Versión de Rafael Pombo



NOCHE DE JUNIO

Muere el día en verano.
De sus flores cubierto,
vierte el campo
a lo lejos un perfume embriagante.
Con los ojos cerrados
y el oído entreabierto,
dormimos en un sueño
más claro y fascinante.
Es más grata la sombra
y el lucero es más puro.
Una luz imprecisa
los espacios colora,
y el alba dulce y pálida,
esperando su hora,
vaga toda la noche
al pie del cielo oscuro.

Versión de Andrés Holguín



QUIÉN NO AMA NO VIVE

Quienquiera que fueres,
óyeme:si con ávidas miradas
nunca tú a la luz del véspero
has seguido las pisadas,
el andar süave y rítmico
de una celeste visión;
O tal vez un velo cándido,
cual meteoro esplendente,
que pasa,
y en sombras fúnebres
ocúltase de repente,
dejando de luz purísima
un rastro en el corazón;
Si sólo porque en imágenes
te la reveló el poeta,
la dicha conoces íntima,
la felicidad secreta,
del que árbitro se alza
único de otro enamorado ser;
Del que más nocturnas lámparas
no ve, ni otros soles claros,
ni lleva en revuelto piélago
más luz de estrellas ni faros
que aquella que vierten mágica
los ojos de una mujer;
Si el fin de sarao espléndido
nunca tú aguardaste afuera,
embozado, mudo, tétrico
mientras en la alta vidriera
reflejos se cruzan
pálidos del voluptuoso vaivén),
Para ver si como ráfaga
luminosa a la salida,
con un sonreír benévolo
te vuelve esperanza
y vida joven beldad de ojos lánguidos,
orlada en flores la sien.
Si celoso tú y colérico
no has visto una blanca mano usurpada,
en fiesta pública,
por la de galán profano,
y el seno que adoras,
próximo a otro pecho, palpitar;
Ni has devorado los ímpetus
de reconcentrada ira,
rodar viendo el valse impúdico
que deshoja,
mientras gira en vertiginoso círculo,
flores y niñas al par;
Si con la luz del crepúsculo
no has bajado las colinas,
henchida sintiendo el ánima
de emociones mil divinas,
ni a lo largo de los álamos
grato el pasear te fue;
Si en tanto que en la alta bóveda
un astro y otro relumbra,
dos corazones simpáticos
no gozasteis la penumbra,
hablando palabras místicas,
baja la voz, tardo el pie;
Si nunca al roce magnético
temblaste de ángel soñado;
si nunca un Te amo dulcísimo,
tímidamente exhalado,
quedó sonando
en tu espíritu
cual perenne vibración;
Si no has mirado con lástima
al hombre sediento de oro,
para el que en vano munífico
brinda el amor su tesoro,
y de regio cetro
y púrpura no tuviste compasión;
Si en medio de noche lóbrega
cuando todo duerme y calla,
y ella goza sueño plácido,
contigo mismo en batalla
no te desataste en lágrimas
con un despecho infantil;
Si enloquecido o sonámbulo
no la has llamado mil veces,
quizá mezclando frenéticolas
blasfemias a las preces,
también a la muerte, mísero,
invocando veces mil;
Si una mirada benéfica
no has sentido que desciende
a tu seno, como súbito
lampo que las sombras hiende
y ver nos hace beatífica
región de serena luz;
O tal vez el ceño gélido
sufriendo de la que adoras,
no desfalleciste exánime,
misterios de amor ignoras;
ni tú has probado sus éxtasis
ni tú has llevado su cruz.


Versión de Miguel Antonio Caro



quarta-feira, 30 de junho de 2010

Poemas Luis de Góngora







Luis de Góngora y Argote, nació en 11 de Julio del 1561 en Córdoba (España), poeta y dramaturgo español del Siglo de Oro. A los 15 años estudio en Salamanca derecho, pero le interesaba más su afición por la escritura. Ya hablaba de él Cervantes cuando contaba 24 años. Es el poeta de más definida personalidad que se halla en el parnaso castellano. Sus primeras composiciones, si bien acusan suma delicadeza y facultades nada vulgares, no dejan de ser ni más ni menos que las que otros ingenios habían ya dado a conocer, y están cortadas por el mismo patrón que tantas otras. En 1609 regresó a Córdoba y empezó a intensificar la tensión estética y el barroquismo de sus versos. En sus poesías se solían distinguir dos períodos. En el tradicional hace uso de los metros cortos y temas ligeros. Para ello usaba décimas, romances, letrillas, etc. Este período duró hasta el año 1610, en que cambió rotundamente para volverse culterano, haciendo uso de metáforas difíciles, muchas alusiones mitológicas, cultismos, etc. pero Dámaso Alonso demostró que estas dificultades estaban ya presentes en su primera época y que la segunda es solamente una intensificación de estos recursos realizada por motivos estéticos. Aunque Góngora no publicó sus obras (un intento suyo en 1623 no fructificó), éstas pasaron de mano en mano en copias manuscritas que se coleccionaron y recopilaron en cancioneros, romanceros y antologías publicados con su permiso o sin él. El manuscrito más autorizado es el llamado Manuscrito Chacón (copiado por Antonio Chacón, Señor de Polvoranca, para el Conde-Duque de Olivares), ya que contiene aclaraciones del propio Góngora y la cronología de cada poema; pero este manuscrito, habida cuenta del alto personaje al que va destinado, prescinde de las obras satíricas y vulgares. Aunque en sus obras iniciales ya encontramos el típico conceptismo del barroco, Góngora, cuyo talante era el de un esteta descontentadizo («el mayor fiscal de mis obras soy yo», solía decir), quedó inconforme y decidió intentar según sus propias palabras «hacer algo no para muchos» e intensificar aún más la retórica y la imitación de la poesía latina clásica introduciendo numerosos cultismo y una sintaxis basada en el hipérbaton y en la simetría; igualmente estuvo muy atento a la sonoridad del verso, que cuidaba como un auténtico músico de la palabra; era un gran pintor de los oídos y llenaba epicúreamente sus versos de matices sensoriales de color, sonido y tacto. Los poemas de Góngora merecieron los honores de ser comentados poco después de su muerte como clásicos contemporáneos. Fue un referente para los escritores que vinieron tras sus pasos. Muere en su tierra natal el 23 de mayo del 1627.





















SONETOS















A CÓRDOBA






¡Oh excelso muro, oh torres coronadas
De honor, de majestad, de gallardía!
¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,
De arenas nobles, ya que no doradas!
¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas,
Que privilegia el cielo y dora el día!
¡Oh siempre gloriosa patria mía,
Tanto por plumas cuanto por espadas!
Si entre aquellas ruinas y despojos
Que enriquece Genil y Dauro baña
Tu memoria no fue alimento mío,
Nunca merezcan mis ausentes ojos
Ver tu muro, tus torres y tu río,
Tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España!












EN LA CAPILLA ESTOY…






En la capilla estoy, y condenado
A partir sin remedio desta vida;
Siento la causa aun más que la partida,
Por hambre expulso como sitiado.
Culpa sin duda es ser desdichado;
Mayor, de condición ser encogida.
De ellas me acuso en esta despedida,
Y partiré a lo menos confesado.
Examine mi suerte el hierro agudo,
Que a pesar de sus filos me prometo
Alta piedad de vuestra excelsa mano.
Ya que el encogimiento ha sido mudo,
Los números, Señor, deste soneto
Lenguas sean y lágrimas no en vano.













A DON FRANCISCO DE QUEVEDO






Anacreonte español,

no hay quien os tope,
que no diga con mucha cortesía,
que ya que vuestros pies son de elegía,
que vuestras suavidades son de arrope.
¿No imitaréis al terenciano Lope,
que al de Belerofonte cada día
sobre zuecos de cómica poesía
se calza espuelas y le da un galope?
Con cuidado especial vuestros anteojos
dicen que quieren traducir al griego,
no habiéndolos mirado vuestros ojos.
Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
porque a luz saque ciertos versos flojos,
y entenderéis cualquier gregüesco luego.










MIENTRAS POR COMPETIR…






Mientras por competir con tu cabello,

oro bruñido al sol relumbra en vano,

mientras con menosprecio en medio el llano

mira tu blanca frente el lirio bello;

mientras a cada labio, por cogerlo,

siguen más ojos que al clavel temprano,

y mientras triunfa con desdén lozano

de el luciente cristal tu gentil cuello;

goza cuello, cabello, labio y frente,

antes que lo que fue en tu edad dorada

oro, lirio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o viola troncada

se vuelva, mas tú y ello juntamente

en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.









URNAS PLEBEYAS




Penetrad sin temor, memorias mías,
Por donde ya el verdugo de los días
Con igual pie dio pasos desiguales.
Revolved tantas señas de mortales,
Desnudos huesos y cenizas frías,
A pesar de las vanas, si no pías,
Caras preservaciones orientales.
Bajad luego al abismo, en cuyos senos
Blasfeman almas, y en su prisión fuerte
Hierros se escuchan siempre, y llanto eterno,
Si queréis, oh memorias, por lo menos
Con la muerte libraros de la muerte,
Y el infierno vencer con el infierno.











EN EL SEPULCRO DE GARCILASO DE LA VEGA






Piadoso hoy celo, culto
cincel hecho de artífice elegante,
de mármol espirante
un generoso anima y otro bulto,
aquí donde entre jaspes y entre oro
tálamo es mudo, túmulo canoro.
Aquí donde coloca
justo afecto en aguja no eminente,
sino en urna decente,
esplendor mucho, si ceniza poca,
bien que, milagros despreciando egipcios,
pira es suya este monte de edificio.
Si tu paso no enfrena
tan bella en mármol copia,
oh caminante,esa es la ya sonante
trémula de las trompas, ruda avena,
a quien del Tajo deben hoy las flores
el dulce lamentar de dos pastores;
este el corvo instrumento
que al Albano cantó segundo Marte,
de sublime ya partependiente,
cuando no pulsarlo al viento,
solicitarlo oyó silva confusa,
ya a docta sombra, ya a invisible musa.
Vestido, pues, el pecho
túnica Apolo de diamante gruesa,
parte la dura huesa
con la que en dulce lazo el blanco lecho.
Si otra inscripción deseas, vete cedo:
lámina es cualquier piedra de Toledo.












LETRILLAS SATÍRICAS





1




Que pida a un galán Minguilla
cinco puntos de jervilla,
bien puede ser;
mas que calzando diez Menga,
quiera que justo le venga,
no puede ser.






2


Que se case un don Pelote
con una dama sin dote,
bien puede ser;
mas que no dé algunos días
por un pan las damerías,
no puede ser.







3





Que la viuda en el sermón
dé mil suspiros sin son,
bien puede ser:
mas que no los dé,
a mi cuenta,
porque sepan dó se sienta,
no puede ser.






4




Que esté la bella casada
bien vestida y mal celada,
bien puede ser;
mas que el bueno del marido
no sepa quién dio el vestido,
no puede ser.








5



Que anochezca cano el viejo,
y que amanezca bermejo,
bien puede ser;
mas que a creer nos estreche
que es milagro y no escabeche,
no puede ser.





6





Que se precie un don Pelón
que se comió un perdigón,
bien puede ser;
mas que la biznaga honrada
no diga que fue ensalada,
no puede ser.




7





Que olvide a la hija el padre
de buscalle quien le cuadre,
bien puede ser;
mas que se pase el invierno
sin que ella le busque yerno,
no puede ser.





8



Que la del color quebrado
culpe al barro colorado
bien puede ser;
mas que no entendamos todos
que aquestos barros son lodos,
no puede ser.




9



Que por parir mil loquillas
enciendan mil candelillas,
bien puede ser;mas que,
público o secreto,
no haga algún cirio efecto,
no puede ser.




10




Que sea el otro Letrado
por Salamanca aprobado,
bien puede ser;
mas que traiga buenos guantes
sin que acudan pleiteantes,
no puede ser.





11



Que sea Médico más grave
quien más aforismos sabe,
bien puede ser;
mas que no sea más experto
el que más hubiere muerto,
no puede ser.




12





Que acuda a tiempo un galán
con un dicho y un refrán,
bien puede ser;
mas que entendamos por eso
que en Floresta no está impreso,
no puede ser.




13



Que oiga Menga una canción
con piedad y atención,
bien puede ser;
mas que no sea más piadosa
a dos escudos en prosa,
no puede ser.




14





Que sea el Padre Presentado
predicador afamado,
bien puede ser;
mas que muchos puntos buenos
no sean estudios ajenos,
no puede ser.





15



Que una guitarrilla pueda
mucho, después de la queda,
bien puede ser;
mas que no sea necedad
despertar la vecindad,
no puede ser.




16




Que el mochilero o soldado
deje su tercio embarcado,
bien puede ser;
mas que le crean de la guerra
porque entró roto en su tierra,
no puede ser.





17





Que se emplee el que es discreto
en hacer un buen soneto,
bien puede ser;
mas que un menguado no sea
el que en hacer dos se emplea,
no puede ser.





18




Que quiera una dama esquiva
lengua muerta y bolsa viva,
bien puede ser;
mas que halle, sin dar puerta,
bolsa viva y lengua muerta,
no puede ser.





19





Que junte un rico avariento
los doblones ciento a ciento,
bien puede ser;
mas que el sucesor gentil
no los gaste mil a mil,
no puede ser.





20



Que se pasee Narciso
con un cuello en paraíso,
bien puede ser;
mas que no sea notorio
que anda el cuerpo en purgatorio,
no puede ser.










Poemas Rafael Alberti





Nació en Puerto de Santamaría (Cádiz, España) el 16 de diciembre del 1902. Su familia de origen italiano se dedicaba al negocio del vino en Cádiz. Tuvo una infancia despreocupada y libre de tutela hasta que es ingresado en el colegio de jesuitas San Luis Gonzaga del Puerto donde recibe una educación estricta y tradicional.A los 15 años se trasladó a Madrid con toda su familia; donde decide seguir su vocación de pintor. Luego abandonó sus estudios para dedicarse a la poesía. Fue premio nacional de literatura en 1924 con su poemario “Marinero en tierra”; también fue premio Cervantes en 1983. Representa, con García Lorca, la lírica Andaluza, aunque se diferencia de éste porque su poesía proviene de Gil Vicente y de los Cancioneros. Perteneciente a la generación del 27.
En 1920 muere su padre. Ante el cuerpo yaciente de su progenitor Rafael escribe sus primeros versos. Nace el Alberti poeta. Una afección pulmonar le obliga a desplazarse a la localidad segoviana de San Rafael, en la sierra de Guadarrama. En el retiro comienza a trabajar los versos que luego formarían "Marinero en tierra", donde expresa su nostalgia por no poder disfrutar del mar de su tierra natal. Cabe distinguir cinco momentos en la lírica albertiana: neopopularismo, gongorismo, surrealismo, poesía política y poesía de la nostalgia. El primer ciclo de su poesía está constituido por Marinero en tierra, donde expresa su nostalgia por no poder disfrutar del mar de su tierra natal. En La amante (1926) refleja sus impresiones por distintos puntos de Castilla (Santo Domingo de Silos. Aranda de Duero, la Ribera del Duero, Burgos...) donde viajó con su hermano, representante de vinos y sus derivados. A esta obra le siguió El alba del alhelí (1927). El poeta se sitúa en la tradición de los Cancioneros, pero desde la posición de un poeta de vanguardia. El 28 de octubre de 1999, a los 97 de edad murió en su casa de El Puerto de Santa María, en su pueblo natal. Sus cenizas fueron esparcidas en el mismo mar de su infancia.










POEMAS



SUEÑO DEL MARINERO

Yo, marinero, en la ribera mía,
posada sobre un cano y dulce río
que da su brazo a un mar de Andalucía,
sueño ser almirante de navío,
para partir el lomo de los mares
al sol ardiente y a la luna fría.
¡Oh los yelos del sur!
¡Oh las polares islas del norte!
¡Blanca primavera,desnuda
y yerta sobre los glaciares,
cuerpo de roca y alma de vidriera!
¡Oh estío tropical, rojo, abrasado,
bajo el plumero azul de la palmera!
Mi sueño, por el mar condecorado,
va sobre su bajel, firme, seguro,
de una verde sirena enamorado,
concha del agua allá en su seno oscuro.
¡Arrójame a las ondas, marinero:
-Sirenita del mar, yo te conjuro!
Sal de tu gruta, que adorarte quiero,
sal de tu gruta, virgen sembradora,
a sembrarme en el pecho tu lucero.
Ya está flotando el cuerpo de la aurora
en la bandeja azul del océano
y la cara del cielo se colora
de carmín. Deja el vidrio de tu mano
disuelto en la alba urna de mi frente,
alga de nácar, cantadora en vano
bajo el vergel azul de la corriente.
¡Gélidos desposorios submarinos,
con el ángel barquero del relente
y la luna del agua por padrinos!
El mar, la tierra, el aire, mi sirena,
surcaré atado a las cabellos finos
y verdes de tu álgida melena.
Mis gallardetes blancos enarbola,
¡Oh marinero!, ante la aurora llena
¡y ruede por el mar tu caracola!





SOLA

La que ayer fue mi querida
va sola entre los cantuesos.
Tras ella, una mariposa
y un saltamonte guerrero.
Tres veredas:
Mi querida, la del centro.
La mariposa, la izquierda.
Y el saltamonte guerrero,
saltando, por la derecha.




LA NIÑA QUE SE VA AL MAR

¡Qué blanca lleva la falda
la niña que se va al mar!
¡Ay niña, no te la manche
la tinta del calamar!
¡Qué blancas tus manos, niña,
que te vas sin suspirar!
¡Ay niña, no te las manche
la tinta del calamar!
¡Qué blanco tu corazón
y qué blanco tu mirar!
¡Ay niña, no te los manche
la tinta del calamar!





DIME QUE SI


Dime que sí,
compañera,
marinera,
dime que sí.
Dime que he de ver la mar,
que en la mar he de quererte.
Compañera,dime que sí.
Dime que he de ver el viento,
que en el viento he de quererte.
Marinera,
dime que sí.
Dime que sí,
compañera,
dime,
dime que sí.




NOCTURNO


Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza,
las palabras entonces no sirven son palabras.
Balas, balas.
Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas,
qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,
qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!
Balas, balas.
Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar que no puede por imposible, y calla.
Balas, balas.
Siento esta noche heridas de muerte las palabras.



EL FAROLERO Y SU NOVIA

—Bien puedes amarme aquí,
que la luna yo encendí,
tú, por ti, sí, tú, por ti.
—Sí, por mí. —
Bien puedes besarme aquí,
faro, farol farolera,
la más álgida que vi.
—Bueno, sí. —
Bien puedes matarme aquí,
gélida novia lunera del faro farolerí.
—Ten. ¿Te di?



EL TONTO DE RAFAEL
(Autorretrato burlesco)


Por las calles, ¿quién aquél?
¡El tonto de Rafael!
Tonto llovido del cielo,
del limbo, sin un ochavo.
Mal pollito colipavo, sin plumas,
digo, sin pelo.
¡Pío-pic!, pica, y al vuelo todos le pican a él.
¿Quién aquél? ¡El tonto de Rafael!
Tan campante, sin carrera,
no imperial, sí tomatero,
grillo tomatero, pero sin tomate en la grillera.
Canario de la fresquera,
no de alcoba o mirabel.
¿Quién aquél? ¡El tonto de Rafael!
Tontaina tonto del higo,
rodando por las esquinas bolas,
bolindres, pamplinas y pimientos que no digo.
Mas nunca falta un amigo que le mendigue un clavel.
¿Quién aquél? ¡El tonto de Rafael!
Patos con gafas, en fila,
lo raptarán tontamente en la berlina
inconsciente de San Jinojito el lila.
¿Qué runrún, qué retahíla sube el cretino eco fiel?
¡Oh, oh, pero si es aquél el tonto de Rafael!



LA PALOMA


Se equivocó la paloma,
se equivocaba.
Por ir al norte fue al sur,
creyó que el trigo era el agua.
Creyó que el mar era el cielo
que la noche la mañana.
Que las estrellas rocío,
que la calor la nevada.
Que tu falda era tu blusa,
que tu corazón su casa.
(Ella se durmió en la orilla,
tú en la cumbre de una rama.)




PIRATA


Pirata de mar y cielo,
si no fui ya, lo seré.
Si no robé la aurora de los mares,
si no la robé, ya la robaré.
Pirata de cielo y mar,
sobre un cazatorpederos,
con seis fuertes marineros,
alternos, de tres en tres.
Si no robé la aurora de los cielos,
si no la robé, ya la robaré.





SI GARCILASO VOLVIERA

Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero;
que buen caballero era.
Mi traje de marinero
se trocaría en guerrera
ante el brillar de su acero;
que buen caballero era.
¡Qué dulce oírle, guerrero,
al borde de su estribera!
En la mano, mi sombrero;
que buen caballero era.