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sábado, 4 de setembro de 2010

Poemas Carmen Martín Gaite






Nació el 8 de diciembre del 1925 en Salamanca-España. En su infancia estudio con profesores particulares y su padre le inició en el arte, la historia y la literatura. Cursó bachillerato en el Instituto femenino de Salamanca, cuyo ambiente se refleja en su primera novela, "Entre visillos". Entre sus amigas se encontraba Sofía Bermejo, que la aficionó a escribir a diario. Dos futuros miembros de la Real Academia Española, Rafael Lapesa y Salvador Fernández Ramírez, fueron profesores suyos. En 1943 comienza la carrera de Filología Románica en la Universidad de Salamanca. En el primer curso coincide con Ignacio Aldecoa y Agustín García Calvo. En la universidad colaboró en la revista Trabajos y días, donde aparecieron sus primeros poemas, e hizo teatro universitario. Se licenció en Filología Románica en 1948 y en ese mismo año disfrutó de una beca en la Universidad de verano de Cannes, donde se familiarizó con la literatura francesa. El viaje la decidió a marcharse de Salamanca y a la vuelta abandonó el hogar familiar para irse a vivir a Madrid, con el objetivo de trabajar y hacer la tesis. Poco a poco los proyectos de la tesis doctoral se fueron diluyendo y ganó peso la dedicación a la literatura. Publicaba cuentos y artículos en revistas y trabajó durante un tiempo haciendo fichas para un diccionario de la Real Academia Española. En 1954 consigue el premio Café de Gijón por su novela “El Balneario”, en 1957 consigue el premio Nadal por su novela “Entre Visillos”, fue también premio Nacional de Literatura en la modalidad de Narrativa en 1978 por su novela “El cuarto de atrás”, en 1987 consigue el premio Anagrama de Ensayo por “Usos amorosos de la postguerra española”, en 1988 obtiene el premio Príncipe de Asturias de las Letras Españolas, también fue premio Castilla y León de las Letras, y fue premio Nacional de las Letras Españolas en 1994. Muere el 22 de julio del 2000 en Madrid-España.






POEMAS





CANCIÓN ROTA



Siempre que iba a cantar
algo se interponía
y a mí no me importaba,
¡había tanto tiempo!
Mi canción se quedaba en el alero,
confiada, meciéndose en la espera
cuajada de horizontes.
Si alguna vez con mudo gesto
antiguo acaricio las cuerdas,
el aire se retira
y el corazón me late nuevamente
con aquellos latidos turbulentos,
heraldos de mi canto.
¡Ay, mi canción truncada!
Yo nunca tenía prisa
y la dejaba siempre,
amor,para después.



MUERTE NECIA



Se me ha gastado el día,
atropelladamente
en idas y venidas,
en gestos y recados
que al hacerlos juzgaba
necesarios.
Desperdiciado, débil y oscilante,
el número equis ene de mis días
era un cabo de vela
y afuera lucía el sol de la
mañana.
El sol se hunde en silencio
y sopla las bujías
y se envuelve en su manto como
un rey.
El número equis ene de mis
días
murió de muerte necia.
Ahora lo estoy llorando
cuando veo a las nubes
ponerse un traje grana
para morir también.



FARMACIA DE GUARDIA


No es Valium ni Orfidal,
no me ha entendido.
Se trata de la fe. Sí: de la fe.
Comprendo que es muy tarde
y no son horas
de andar telefoneando a una farmacia
con tales quinta
esencias.Lo que yo necesito
para entrar confiada en el vientre
del sueño
es algún específico protector de la fe.
¿Que le ponga un ejemplo más
concreto?
Pues no sé… Necesito
creerme que este saco
cerrado por la boca
y en cuya superficie
se aprecia la joroba
de envoltorios estáticos
puede volver a abrirse alguna vez
a provocar deseos y sorpresas
bajo la luz del sol y de la luna,
bajo el fervor clemente
de los dioses del mar.
¡Oh, volver a sentir lo que era
eso! Y ni siquiera necesito tanto?
ya es menos lo que pido?;
simplemente creerme
que un día lo sentí
intempestivamente
cuando más descuidada andaba
de esperarlo,
y supe con certeza que sí,
que se podía,
que un corazón doméstico
cuando al fin se desboca
es porque está latiendo sinsaberlo
desde otro muy cercano.
Ya. Que no tienen nada.
Pues perdone.
Comprendo que es muy tarde
para hacerle perder a usted el
tiempo con tales quinta
esencias.
Ya me lo figuraba.
Buenas noches.




DESEMBOCADURA


Y siempre queda más agua en
mi pozo, y si me asomo al borde
es más hondo
y me asusta en su negrura.
Siempre queda más agua
y no quiero beberlos cubos
que he sacado.
Sólo quiero seguir en mi tarea
de verlos cómo suben
derramando agua viva una vez más.
Enredaré canciones y canciones,
desparramado trigo
en era de verano.
Y no habrá oído nadie nada nuevo
ni habrá bebido nada nuevo.
Y cuando muera,
mi pozo seguirá todavía lleno,
no mudado, profundo,y desembocaré.




quarta-feira, 4 de agosto de 2010

Poemas Miguel de Unamuno








Miguel de Unamuno y Jugo, nació en Bilbao el 29 de septiembre del 1864. Escritor de narrativa, novela, poesía, teatro y filósofo español. Perteneciente a la generación del 98. Era el tercer hijo y primer varón, tras María Felisa y María Jesusa, del matrimonio habido entre el comerciante Félix de Unamuno Larraza y su sobrina carnal, Salomé Jugo Unamuno. Más tarde nacerán Félix, Susana y María Mercedes. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, obteniendo la calificación de notable en 1883, a sus veintiún años. En 1884 comienza a trabajar en un colegio como profesor de latín y psicología, publica un artículo titulado «Del elemento alienígena en el idioma vasco» y otro costumbrista, «Guernica», aumentando su colaboración en 1886 con el Noticiero de Bilbao. En 1888, se presentó a la cátedra de psicología, lógica y ética del Instituto de Bilbao convocadas por la Diputación de Vizcaya, junto con Sabino Arana y la novelista y folclorista Resurrección María de Azkue, adjudicándose la plaza éste último. En 1889 prepara otras oposiciones y viaja a Suiza, Italia y Francia, donde se celebra la Exposición Universal y se inaugura la torre Eiffel. Pasa los meses invernales dedicado a la preparación de unas oposiciones para una cátedra de Griego en la Universidad de Salamanca, la cual obtiene. En 1901 es nombrado Rector de la Universidad de Salamanca. Para Unamuno el arte era un medio de expresar las inquietudes del espíritu. Por ello, en la poesía y en la novela trata los mismos temas que había desarrollado en los ensayos: su angustia espiritual y el dolor que provoca el silencio de Dios, el tiempo y la muerte. Siempre se sintió atraído por los metros tradicionales y, si bien en sus primeras composiciones procura eliminar la rima, más tarde recurre a ella. Entre sus obras poéticas destacan: Poesías (1907), Rosario de sonetos líricos (1911), El Cristo de Velázquez (1920), Andanzas y visiones españolas (1922), Rimas de dentro (1923), Teresa. Rimas de un poeta desconocido (1924), De Fuerteventura a París (1925), Romancero del destierro (1928) y Cancionero (1953). Ya desde su primer libro, Poesías (1907), se perfilan los temas que van a dominar en la poética unamuniana: el conflicto religioso, la patria y la vida doméstica. Muere en Salamanca el 31 de diciembre del 1936.













POEMAS







A FEDERICO GARCÍA LORCA



Español, español,

saca los pechos y ponte al sol!

Llévate a cuestas la casa;

el vivido es lo que pasa

y se queda el por vivir.

Mañana será otro día;

cada día su alegría

con su pena de sufrir.

Cada día su mañana

con la santísima gana

de cantar.

Quién nos quita lo vivido?

En el seno del olvido

el descanso de soñar!




CASTILLA


Tú me levantas,

tierra de Castilla,

en la rugosa palma de tu mano,

al cielo que te enciende

y te refresca,

al cielo, tu amo,

Tierra nervuda, enjuta,

despejada, madre de corazones

y de brazos,

toma el presente

en ti viejos colores del noble antaño.

Con la pradera cóncava

del cielo lindan en torno

tus desnudos campos,

tiene en ti cuna el sol

y en ti sepulcro

y en ti santuario.

Es todo cima tu extensión

redonda y en ti me siento

al cielo levantado,

aire de cumbre

es el que se respira aquí,

en tus páramos.

¡Ara gigante,

tierra castellana,

a ese tu aire soltaré mis cantos,

si te son dignos bajarán

al mundo desde lo alto!





LA LUNA Y LA ROSA



En el silencio estrellado

la Luna daba a la rosa

y el aroma de la noche le henchía

—sedienta boca—

el paladar del espíritu,

que adurmiendo su congoja

se abría al cielo nocturno

de Dios y su Madre toda...

Toda cabellos tranquilos,

la Luna, tranquila y sola,

acariciaba a la Tierra

con sus cabellos de rosa

silvestre, blanca, escondida...

La Tierra, desde sus rocas,

exhalaba sus entrañas

fundidas de amor, su aroma...

Entre las zarzas, su nido,

era otra luna la rosa,

toda cabellos cuajados en la cuna,

su corola; las cabelleras

mejidas de la Luna

y de la rosa y en el crisol

de la noche fundidas en una sola...

En el silencio estrellado

la Luna daba a la rosa mientras

la rosa se daba a la Luna, quieta y sola.




TE RECITABA BÉCQUER…GOLONDRINAS


Te recitaba Bécquer...

Golondrinas refrescaban

tus sienes al volar;

las mismas que, piadosas, hoy,

Teresa, sobre tu tierra

vuelan sin cesar.

Las mismas que al Señor,

de la corona espinas

le quitaron al azar;

las mismas que me arrancan

las espinas del corazón,

que se me va a parar.

Golondrinas que vienen

de tu campo trayéndome

recuerdos al pasar

y cuya sombra acarició

la yerba bajo que has ido

al fin a descansar.




DE VUELTA A CASA


Desde mi cielo a despedirme llegas

fino orvallo que lentamente bañas

los robledos que visten

las montañas de mi tierra,

y los maíces de sus vegas.

Compadeciendo mi secura,

riegas montes y valles,

los de mis entrañas,

y con tu bruma el horizonte

empañas de mi sino,

y así en la fe me anegas.

Madre Vizcaya,

voy desde tus brazos verdes,

jugosos, a Castilla enjuta,

donde fieles me aguardan los abrazos

de costumbre, que el hombre

no disfruta de libertad

si no es preso en los lazos de amor,

compañero de la ruta.



¡DIME QUÉ DICE, MAR!



¡Dime qué dices, mar,

qué dices, dime!

Pero no me lo digas;

tus cantares son,

con el coro de tus varios mares,

una voz sola que cantando gime.

Ese mero gemido nos redime

de la letra fatal, y sus pesares,

bajo el oleaje de nuestros azares,

el secreto nos oprime.

La sinrazón de nuestra suerte abona,

calla la culpa y danos el castigo;

la vida al que nació no le perdona;

de esta enorme injusticia sé testigo,

que así mi canto con tu canto entona,

y no me digas lo que no te digo.



¿QUÉ ES TU VIDA, ALMA MÍA?


Qué es tu vida, alma mía?,

¿cuál tu pago?,

¡Lluvia en el lago!

¿Qué es tu vida,

alma mía, tu costumbre?

¡Viento en la cumbre!

¿Cómo tu vida, mi alma,

se renueva?,

¡Sombra en la cueva!,

¡Lluvia en el lago!,

¡Viento en la cumbre!,

¡Sombra en la cueva!

Lágrimas es la lluvia

desde el cielo,

y es el viento sollozo

sin partida, pesar,

la sombra sin ningún consuelo,

y lluvia y viento

y sombra hacen la vida.