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segunda-feira, 25 de abril de 2011

Poemas Gonzalo Rojas






Gonzalo Rojas Pizarro, nace en Lebu-Chile un 20 de diciembre del 1917. Poeta chileno perteneciente a la llamada “Generación del 38”. Realizó sus estudios secundarios en el Internado Nacional Barros Arana y los universitarios de derecho y pedagogía en la Universidad de Chile. Fue profesor en Valparaíso entre 1946 y 1952. Luego pasó a la Universidad de Concepción hasta el 1973, donde funda el Departamento de Español. También tuvo cargos diplomáticos como; consejero cultural en China 1970-1971, encargado de negocios en Cuba 1972-1973, este último cargo equivalente a embajador.
Su obra se enmarca en la tradición continuadora de las vanguardias literarias Latinoamérica del sigo XX. Su poesía tiene grandes influencias en el surrealismo aunque él no se consideraba surrealista. Su primer libro “Miseria del hombre”, fue publicado en 1948, no obtuvo buenas criticas. En 1964 publica su segundo libro “Contra la muerte”, este recibiría una mayor aceptación. En 1977 publica “Oscuro” en Venezuela, y 1979 en versión antología aparece “Transtierro”. Ampliamente reconocido fue galardonado con el: Premio Sociedad de Escritores de Chile por “Poesía Inédita”, en 1946, Premio Reina Sofía de las Letras Hispanoamericanas en el 1992, este mismo año también se llevaría el Premio Nacional de Literatura de Chile, Premio Octavio Paz de México y el José Hernández de Argentina y el Premio Cervantes en el 2003.
Fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Chile.
Falleció la madrugada del 25 de abril del 2011, en Santiago a los 93 años de edad.




POEMAS



TRANSTIERRO


I

Miro el aire en el aire, pasarán
estos años cuántos de viento sucio
debajo del párpado cuántos
del exilio,

II

comeré tierra
de la Tierra bajo las tablas
del cemento, me haré ojo,
oleaje me haré.

III

parado
en la roca de la identidad, este
hueso y no otro me haré, esta
música mía córnea

IV

por hueca.
Parto
soy, parto seré.
Parto, parto, parto.



LOS AMANTES


París, y esto es un día del 59 en el aire.
Por lo visto es el mismo día radiante desde entonces.
La primavera sabe lo que hace con sus besos. Todavía te busco
en ese taxi urgente, y el gentío. Está escrito que esta noche
dormiré con tu cuerpo largamente, y el tren interminable.
París, y éste es el fósforo de la maravilla violenta.
Todo es en el relámpago y ardemos sin parar desde el principio
en el hartazgo. Amémonos estos pobres minutos.
De trenes y más trenes y de aviones errantes nos cosieron los dioses, y de barcos y barcos, esta red que nos une en lo terrestre.
París, y esto el oleaje de la eternidad de repente.
Allí nos despedimos para seguir volando. No te olvides
de escribirme. La pérdida de esta piel, de estas manos,
y esas ruedas terribles que te llevan tan lejos en la noche,
y este mundo que se abre debajo de nosotros para seguir naciendo.
París, y vamos juntos en el remolino gozoso
de esto que nace y nace con la revolución de cada día.
A tus pétalos altos encomiendo la estrella del que viene en los meses de tu sangre, y te dejo dormir en la sábana. Pongo mi mano en la hermosura
de tu preñez, y toco claramente el origen.



CONTRA LA MUERTE



Me arranco las visiones y me arranco los ojos cada día que pasa.
No quiero ver ¡no puedo! ver morir a los hombres cada día.
Prefiero ser de piedra, estar oscuro,
a soportar el asco de ablandarme por dentro y sonreír
a diestra y siniestra con tal de prosperar en mi negocio.
No tengo otro negocio que estar aquí diciendo la verdad
en mitad de la calle y hacia todos los vientos:
la verdad de estar vivo, únicamente vivo,
con los pies en la tierra y el esqueleto libre en este mundo.
¿Qué sacamos con eso de saltar hasta el sol con nuestras máquinas
a la velocidad del pensamiento, demonios: qué sacamos
con volar más allá del infinito
si seguimos muriendo sin esperanza alguna de vivir
fuera del tiempo oscuro?
Dios no me sirve. Nadie me sirve para nada.
Pero respiro, y como, y hasta duermo
pensando que me faltan unos diez o veinte años para irme
de bruces, como todos, a dormir en dos metros de cemento allá abajo.
No lloro, no me lloro. Todo ha de ser así como ha de ser,
pero no puedo ver cajones y cajones
pasar, pasar, pasar, pasar cada minuto
llenos de algo, rellenos de algo, no puedo ver
todavía caliente la sangre en los cajones.
Toco esta rosa, beso sus pétalos, adoro
la vida, no me canso de amar a las mujeres: me alimento
de abrir el mundo en ellas. Pero todo es inútil,
porque yo mismo soy una cabeza inútil
lista para cortar, pero no entender qué es eso
de esperar otro mundo de este mundo.
Me hablan del Dios o me hablan de la Historia. Me río
de ir a buscar tan lejos la explicación del hambre
que me devora, el hambre de vivir como el sol
en la gracia del aire, eternamente.



MATERIA DE TESTAMENTO


A mi padre, como corresponde, de Coquimbo a Lebu, todo el mar,
a mi madre la rotación de la Tierra,
al asma de Abraham Pizarro aunque no se me entienda un tren de humo,
a don Héctor el apellido May que le robaron,
a Débora su mujer el tercero día de las rosas,
a mis 5 hermanas la resurrección de las estrellas,
a Vallejo que no llega, la mesa puesta con un solo servicio,
a mi hermano Jacinto, el mejor de los conciertos,
al Torreón del Renegado donde no estoy nunca: Dios,
a mi infancia, ese potro colorado,
a la adolescencia, el abismo,
a Juan Rojas, un pez pescado en el remolino con su paciencia de santo,
a las mariposas los alerzales del sur,
a Hilda, l'amour fou, y ella está ahí durmiendo,
a Rodrigo Tomás mi primogénito el número áureo del coraje y el alumbramiento,
a Concepción un espejo roto,
a Gonzalo hijo el salto de la Poesía por encima de mi cabeza,
a Catalina y Valentina las bodas con hermosura y espero que me inviten,
a Valparaíso esa lágrima,
a mi Alonso de 12 años el nuevo automóvil siglo veintiuno listo para el vuelo,
a Santiago de Chile con sus 5 millones la mitología que le falta,
al año 73 la mierda,
al que calla y por lo visto otorga el Premio Nacional,
al exilio un par de zapatos sucios y un traje baleado,
a la nieve manchada con nuestra sangre otro Nüremberg,
a los desaparecidos la grandeza de haber sido hombres en el suplicio y haber muerto cantando,
al Lago Choshuenco la copa púrpura de sus aguas,
a las 300 a la vez, el riesgo,
a las adivinas, su esbeltez
a la calle 42 de New York City el paraíso,
a Wall Street un dólar cincuenta,
a la torrencialidad de estos días, nada,
a los vecinos con ese perro que no me deja dormir, ninguna cosa,
a los 200 mineros de El Orito a quienes enseñé a leer en el silabario de Heráclito, el encantamiento,
a Apollinaire la llave del infinito que le dejó Huidobro,
al surrealismo, él mismo,
a Buñuel el papel de rey que se sabía de memoria,
a la enumeración caótica el hastío,
a la Muerte un crucifijo grande de latón.


 

sexta-feira, 6 de agosto de 2010

Poemas Jorge Guillén







Jorge Guillén nace en Valladolid – España, el 18 de enero del 1893. Fue poeta y critico literario, perteneciente a la Generación del 27, su lírica ofrece una visión positiva del mundo y es paradigma de la denominada "poesía pura". En su poesía desaparece totalmente la ornamentación modernista para quedar únicamente la palabra depurada y ceñida al contenido con la máxima precisión. Esta búsqueda del rigor verbal hizo que tardase varios años en escribir su primer libro, Cántico, cuya primera edición, de 1928, fue ampliada sucesivamente hasta 1950. En 1917 sucedió a Pedro Salinas como lector de español en la Sorbona, puesto en el que permaneció hasta 1923. Posteriormente fue catedrático de literatura en las universidades de Murcia y Sevilla, y entre 1929 y 1931 ejerció como lector en Oxford. En 1976 recibe el Premio Cervantes y en 1977 el Premio Internacional Alfonso Reyes. Fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía en 1983, un año antes de morir en Málaga el 6 de febrero de 1984.






POEMAS





DUERMES. MI MANO TOCA SUEÑO. DUERMES...



Duermes. Mi mano toca sueño.

Duermes.Gozo de tu inocencia confiada,

de tu implícita forma en esa noche

que hace tan suya con amor la mano.

Te siento dormir sin verte,

serenísima, sagrada,

nunca imagen de la muerte,

y oponiéndote a la nada

triunfar como piedra inerte.

La delicada masa de tu sueño

se espesa junto a mí,

sin paz nocturna,

que así convive con la invulnerable,

cuyo retorno al despertar es siempre

la súbita inmersión en nuestra dicha.

Sumido en un calor de dos, el sueño

relaja su clausura, casi abierta

dulcemente hacia el día aún isleño.

Calor, amor.La historia tras la puerta.





EL MAR ES UN OLVIDO...


El mar es un olvido,

una canción, un labio;

el mar es un amante,

fiel respuesta al deseo.

Es como un ruiseñor,

y sus aguas son plumas,

impulsos que levantan

a las frías estrellas.

Sus caricias son sueños,

entreabren la muerte,

son lunas accesibles,

son la vida más alta.

Sobre espaldas oscuras

las olas van gozando.





HACIA EL FINAL


Llegamos al final,

A la etapa final de una existencia.

¿Habrá un fin a mi amor, a mis afectos?

Sólo concluirán

Bajo el tajante golpe decisivo.

¿Habrá un fin al saber?

Nunca, nunca.

Se está siempre al principio

De una curiosidad inextinguible

Frente a infinita vida.

¿Habrá un fin a la obra?

Por supuesto.Y si aspira a unidad,

Por la propia exigencia del conjunto.

¿Destino?

No, mejor: la vocación

Más íntima.




Y LOS OJOS PROMETEN...



Y los ojos prometen

mientras la boca aguarda.

Favorables, sonríen.

¡Cómo íntima, callada!

Henos aquí. Tan próximos.

¡Qué oscura es nuestra voz!

La carne expresa más.

Somos nuestra expresión.

De una vez paraíso,

con mi ansiedad completo.

La piel reveladora

se tiende al embeleso.

¡Todo en un sólo ardorse iguala!

Simultáneosa

premios me conducen

por círculos de rapto.

Pero más, más ternura

trae la caricia. Lentas,

las manos se demoran,

vuelven, también contemplan.





TÚ, TÚ, TÚ, MI INCESANTE...



¡Tú, tú, tú, mi incesante

primavera profunda

mi río de verdor

agudo y aventura!

¡Tú, ventana a lo diáfano:

desenlace de aurora,

modelación del día:

mediodía en su rosa,

tranquilidad de lumbre:

siesta del horizonte,

lumbres en lucha y coro:

poniente contra noche,

constelación del campo,

fabulosa, precisa,

trémula hermosamente,

universal y mía!

¡Tú más aún: tú comotú,

sin palabras todasingular,

desnudezúnica, tú, sola!



TRÉBOLES



Cada vez que me despierto

mi boca vuelve a tu nombre

como el marino a su puerto.

Este volver a empezar

cada jornada sin ti,

esta sensación de marque

navego y ya perdí...

Como si mi voz te alcanzase,

murmura: Amour adoré,

¿No puedes oírme?

No sé.Vivos estamos en la frase.

¡Qué lejos ayer de hoy!

Hondo ayer: dos fuimos uno.

Hoy no estás y yo no soy.

Gentes que me son extrañas:

esas que me creen solo

sin ver que tú me acompañas.

Así voy sin ti: perdido

por entre gentes que anulan

nuestro amor bajo su olvido.

La Patria, lejos, en el lodo.

Soledades alrededor.

Navidad a pesar de todo:

hijos, su recuerdo, mi amor.

La memoria, malla a malla,

me cubre armando su mundo.

Interior, mi noche calla.

En tu recuerdo me hundo.

Ya te lo decía yo.

Era imposible el olvido.

Fuimos verdad. Y quedó.

Sobre esta misma almohada

me acompañó su cabeza.

Sé ya ahora cómo empieza

la blancura de la nada.

Despierto y como no estás,

no me suena el mundo a mundo:

nunca a solas no hay compás.

¡Estaba yo tan contento

de ser yo, yo para ti!

¡Qué alegría ser asídos

historias en un cuento!

Lo que un día me dijiste

de nuevo suena en mi oído.

La soledad no es tan triste.

Ser es también no haber sido.



SALVACIÓN DE LA PRIMAVERA



Ajustada a la sola desnudez de tu cuerpo,

entre el aire y la luzeres puro elemento.

¡Eres! Y tan desnuda,tan continua, tan simple

que el mundo vuelve a serfábula irresistible.

...Mi atención, ampliada,columbra.

Por tu carnela atmósfera reúne

términos. Hay paisaje.

Esos blancos tan rubios

que sobre tu tersurala mejor claridad

primaveral sitúan.

Es tuyo el resplandor de una tarde perpetua.

¡Qué cerrado equilibriodorado, qué alameda!...)




LOS FIELES AMANTES



Noche mucho más noche:

el amor ya es un hecho.

Feliz nivel de paz extiende el sueño

como una perfección todavía amorosa.

Bulto adorable, lejos

ya, se adormece,

y a su candor en la isla se abandona,

animal por ahí, latente.

¡Qué diario Infinito sobre el lecho

de una pasión: costumbre rodeada de arcano.

¡Oh noche, más oscura en nuestros brazos!



MIS MANOS Y MIS LABIOS Y MIS OJOS...



Mis manos y mis labios

y mis ojos rehacen

con creciente embeleso

próximo al éxtasis,

activo sin embargo,

un incesante viaje

de reconocimiento

que a la vez descubre

tanta comarca

donde nunca es tarde:

Aurora permanente

sobre cimas y valles.

Entre las combas

y las sombras

de tu hermosura

no me pierdo,

y tu nombre

claro proyecta

luz muy personal

sobre tu cuerpo,

que está en mi amor

y fuera de su mágico

radio secreto.

Y a esa tu vida,

más allá,

bajo sol

y luna me entrego,

toda tú estás conmigo,

nuestro doble futuro

yo lo quiero.