Mostrando postagens com marcador cantautor. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador cantautor. Mostrar todas as postagens

domingo, 26 de setembro de 2010

La Poesía


Los hombres primitivos invocaban a las fuerzas de la naturaleza para que les fueran favorables. Si no llovía, cantaban a sus dioses para obtener lluvias, buenas cosechas y caza abundante. Las palabras debían transmitir la importancia del pedido. Para ello, algunas palabras o frases se repetían varias veces. Así se creaba un ritmo de música con las palabras. Este ritmo de música que despierta emociones y encierra un sentido que va más allá del significado corriente de las palabras, es característico de la poesía.

Ritmo y rima

El ritmo se consigue teniendo en cuenta donde se apoya la voz al pronunciar cada palabra, que es lo que llamamos acento. En toda palabra hay sílabas acentuadas y otras que no lo están. La forma de ordenarlas en cada frase crea ritmo. Este ritmo es tan importante que muchas veces los juegos infantiles hilvanan palabras sin significado pero con un ritmo que las vuelve agradables. Esto es habitual en todo el mundo y así, en algunas regiones los niños cantan “lero, lero, candelero…” en otras “una, do, li, tuá, de la li mentá” o “De tin, marín, de don, pingüé…”


Homero es el más antiguo de los poetas conocidos.
Cantó las hazañas de los griegos en la Iliada y la Odisea.



Cuando estos ritmos de acentos se agrupan, se forman los versos, la frase poética. Si los sonidos finales de los versos combinan entre si, se crea otro ritmo, que es la rima. En el famoso “ colorín, colorado, esta historia ha terminado”, “colorado” del primer verso rima con “ terminado” del segundo verso. La rima hace que la poesía resulte más musical.


Evolución de la poesía

En los tiempos antiguos de los griegos y de los romanos se usaban los versos para escribir sobre temas muy diferentes. Se narraban hazañas épicas, se hacían poesías que celebraban la victoria de los atletas, se escribía sobre la vida de los pastores…Otros poemas transmitían ideas filosóficas o científicas y algunas criticaban a la gente y a la sociedad. En esta poesía, más que rima, lo importante era la métrica o sea la posición de los acentos.


Los romanos fueron muy amantes de la poesía.
Hasta los emperadores, como Nerón, componían versos.


Durante muchos siglos se escribieron en latín tanto himnos y cantos como canciones profanas. Pero al pasar el tiempo adquirieron importancia las lenguas particulares de cada país: el francés, el castellano, el inglés, etc. Así surgió la poesía que escribían los trovadores para deleitar a las cortes señoriales. Allí recitaban poemas de versos cortos y ligeros, como los romances, que se acompañaban con música.

A finales de la Edad Media, en Italia, aparece un grupo de poetas que intentan crear un estilo nuevo. Escriben en su lengua nacional y se inspiran en los poetas antiguos griegos y romanos. Esto les llevará a rescatar la importancia del reino de los acentos en el verso. Se pone de moda entonces un tipo de poemas llamado “soneto”, dedicado a ensalzar una visión del amor humano o religioso que lo sitúa por encima de todas las cosas terrenales.

Dos grandes poetas marcan esta época. Uno de ellos es Dante que además de escribir unos sonetos muy bonitos a su amada Beatriz, compuso un poema muy largo llamado “la divina comedia”. En esta obra, Dante viaja por el infierno y el purgatorio guiado por Virgilio, un antiguo poeta romano, y luego por el cielo, guiado por Beatriz. El otro gran poeta es Petrarca, sobretodo por sus sonetos escritos en italiano que dedicó a su amada e inalcanzable Laura.



En la Edad Media, los trovadores componían poemas
y canciones que ellos mismos recitaban o cantaban.


Paralelamente, la poesía religiosa se vuelve más íntima, como si alcanzara un contacto directo entre la persona y Dios. A estos poetas religiosos, como San Juan de la Cruz, se les llama “místicos”.


El teatro en verso tuvo mucha importancia en el siglo XIX.
Don Juan Tenorio, de Zorrilla, es una de las más famosas
obras de teatro en verso.


Románticos y modernistas

Como reacción a este reinado de la razón, se va a dar luego cada vez más importancia al sentimiento. Surgen los románticos, que expresan en largos poemas sus pensamientos y emociones más íntimas. Para transmitir la fuerza de estas emociones romperán las reglas tradicionales de hacer versos y dejarán una gran libertad a su imaginación. También tomarán muy en cuenta los sonidos de letras y palabras para aumentar la musicalidad de los versos.


García Lorca, Alberti, Aleixandre, y otros poetas españoles
formaron la llamada “ Generación del 27”


La poesía contemporánea

Por último, hacia esta misma época, cientos de poetas se interesan por las formas y los ritmos populares, sencillos y primitivos. La musicalidad de sus poemas se inspira en ritmo de canción y de baile. En América, Nicolás Guillén se apoyará en la tradición popular afrocubana, mientras que Federico García Lorca lo hará, en España, en el cante andaluz y gitano. Este retorno a la forma sencilla y primitiva es una de las tendencias de la poesía actual.


Como los antiguos trovadores, los cantautores actuales
componen canciones que ellos mismos interpretan.



Curiosidades

Solemos tener la idea de que una poesía deber rimar y contener el mismo número de sílabas en cada verso. Esto no siempre es cierto. Existen por ejemplo los versos blancos que se suceden sin que rime ningún verso, aunque cada uno tenga el mismo número de sílabas que los demás. Por el contrario, los versos libres tienen medidas muy diferentes aunque conservan la rima, por lo general asonante.



terça-feira, 21 de setembro de 2010

Poemas José Antonio Labordeta





José Antonio Labordeta Subías, nació el 10 de marzo del 1935 en Zaragoza-España. Fue cantautor, escritor y político español. Cursó sus estudios primarios en el Colegio Alemán de Zaragoza y en la escuela familiar, donde concluyó el Bachillerato; se matriculó en Derecho y, finalmente, se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza, que le nombró en 2010 Doctor Honoris Causa. En 1964 aprobó las oposiciones de Enseñanzas Medias, como profesor de Geografía, Historia y Arte y fue destinado al Instituto Nacional de Bachillerato Ibáñez Martín de Teruel, ciudad en la que residió seis años. Impartió clases en este colegio, en Menor San Pablo y en el Buen Pastor, donde enseñaba historia. En 1972 fundó junto a Eloy Fernández Clemente la revista cultural “Andalán”. Su faceta como escritor siempre se vio en un segundo plano debido a que era más conocido como cantautor y diputado. Sin embargo, siguiendo el ejemplo familiar de su padre (un catedrático de latín muy aficionado a la poesía clásica antigua) y de su hermano Miguel Labordeta, una de las figuras más señeras de la poesía española de posguerra, su actividad poética fue primordial en su vida. En este sentido declaró que su auténtica profesión era la de escritor y sus canciones no eran sino poemas musicados. De todos modos, en su poesía se muestra una voz más íntima, meditativa y existencial que en sus canciones, más combativas y sociales. Publicó su primer poemario en 1959 —mucho antes de iniciar su carrera musical— y fue autor de los siguientes libros de poemas:

Sucede el pensamiento (1959)
Las Sonatas (1965)
Cantar y callar (1971)
Treinta y cinco veces uno (1972)
Tribulatorio (1973)
Método de lectura (1980)
Jardín de la memoria (1985)
Diario de un náufrago (1988)
Monegros (1994)

En 1976 publicó la antología Poemas y canciones (editorial Lumen, colección El Bardo) y en 2004, ya solo de la obra poética completa, sale a la luz la selección Dulce sabor de días agrestes.
Su primer libro poético, “Sucede el pensamiento”, es un intento de conciliación del estilo intelectual de Juan Ramón Jiménez con el neopopular de la Generación del 27, pero en él aún se aprecia el lastre de la necesidad de adquirir una voz propia, sobre todo teniendo en cuenta el peso e influencia ejercida por la poesía tremendista y epilírica de su hermano Miguel Labordeta, de la que José Antonio no se puede evadir.

Falleció en la madrugada del 19 de septiembre de 2010, en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza, a la edad de 75 años, a causa de un cáncer de próstata que le fue diagnosticado en el año 2006, y que le obligó a permanecer postrado en casa los últimos meses de su vida.





POEMAS



ACUÉRDATE


Acuérdate de cuando fuimos niños
los turbios niños
de cuando fuimos vivos
por pura complacencia del destino.
Mudos.Turbios niños
Callados
cuando fuimos niños
Creciendo
silenciosamente educados.
Nunca
fuimos realmente niños
en mitad del dolor amargo
de las guerras.¿Y ahora?
nunca seremos nada
Nunca
es imposible así
con este aire de injusticia
brutal acometida
ante los ojos.
Acuérdate de cuando turbios
niños fuimos despoblados.
Nada como entonces
a pesar de todo.



DOMINGO DECEMBRINO


Se apuesta en el café
las últimas partidas de baraja.
Din, dan. Din, dan:
Las campanas domingo en la ciudad
tarde que avienta el viento
hasta la orilla.
Y los muchachos
sueñan, en las paredes,
con posters que se clavan
trayéndoles recuerdos de París
y de su audacia:
Melenas,
pantalones, largos jerseys,
tristeza, vacío en las espaldas.
Y un guateque moral
atardece el domingo
en las casas lujosas.
El resto,
la ciudad, los chicos y las chicas
de ordinario, pasean vagamente
por los porches.



CESARAGUSTA DOS


Cuando el cierzo desciende y se alza la niebla,
toda la ciudad? mi Zaragoza amada-se cubre de palabras
que surgen del silencio hacia la nada.
Es entonces? el enorme Paseo
se hace suave y hermoso-cuando veo las cosas
como fueron: El niño, la explanada,
la vieja que vendía cacahuetes y almendras.
Pero cuando otra vez
el aire del Moncayo violentamente baja,
surgen los comerciantes
en paños y en alhajas
aupando a un tonto sabio
que viene a hablar del alma.
¡Ay mi ciudad
con tantos pedestales
cubiertos de anónimas palabras!:
¿A dónde te diriges?
Sólo tu espesa niebla
permite ver las cosas
igual que se veían en la infancia.



CANFRAC


Es la piedra y el reino de la piedra
lo que sobre los hombres permanece? de niño
escondí en esta tierra mi inocencia- después
de que la lluvia haya cesado. Aquí,
el águila no importa,
no importa la víbora ni el sarrio.
Sólo la roca aupada contra un cielo azulado
es lo que importa.
Preguntad por el río,
la nieve, por el hielo. Preguntad
por la vida? yo la cogí por estos precipicios-
y nadie sabrá que responderos.
Es tan sólo la roca, lo repito,
lo que señala el valle y la vaguada.
El pueblo, monótono, se aburre,
se emborracha. No existe el horizonte. La roca,
esa mano de Dios petrificada, es la única señal
que al hombre aguarda.


BELCHITE


El árbol se levanta sobre la tapia hundida.
El viejo campanario? la paloma que había
huyó bajo la guerra- está desierto:
Todo es la sombra.
El monte desolado invade el patio,
el pozo seco,
el niño destrozado por la yedra.
Alguien recuerda? Antes estuve aquí,
hoy ya no vuelvo- por los muros de adoba calcinados:
¿Quién ha puesto el olivo
enfrente del olivo?
¿Quién ha dejado sangre
enfrente de la sangre?
¿Quién ha traído muerte
en contra de la muerte?
¿Quién, en fin, ha destruido al hombre
contra el hombre?
Sobre la casa yerta ya nadie se levanta.